En su ermita se encuentra la imagen de la Virgen, bendecida por el Prelado del Opus Dei, Monseñor Javier Echevarría, en su visita a Buenos Aires en 2000. La casa no tiene escalones y cuenta con pasillos amplios, creando un entorno cómodo y sereno, ideal para la oración, el descanso y el encuentro con Dios.