¿Por qué hacer un retiro?
• Para descansar y pasar tiempo a solas con Dios
• Para renovarse espiritualmente y volver a centrar la vida en Dios
• Para conocer más a Dios y enamorarse de Él
• Para conocerse mejor a uno mismo
• Para desacelerar y reflexionar sobre el momento vital en el que uno se encuentra
• Para aclarar una encrucijada o una crisis aparente en la propia vida
• Para escuchar: ¡Dios puede tener algo que decirte!
¿Cómo se desarrolla el retiro?
Comienza con una charla introductoria. En ella se tratan cuestiones prácticas de organización; se ofrecen consejos para aprovechar al máximo el retiro; se presenta una visión general del horario y se brinda la oportunidad de hacer preguntas.
Se facilitará un horario para los días del retiro. Todas las actividades son opcionales: se puede asistir a tantas o tan pocas como se desee. El horario está pensado para ayudarte a sacar el mayor provecho del retiro.
¿Por qué un retiro en silencio?
Porque ayuda a todos a orar. Dios suele hablar en un susurro, por lo que necesitamos aquietar nuestro mundo interior para escucharlo; el silencio exterior lo facilita. Durante las comidas suele reproducirse un audiolibro para ayudar a mantener la concentración y el recogimiento. Por supuesto, si necesitas algo, ¡solo tienes que pedirlo!
Meditaciones
Cada día hay momentos de oración guiada, llamados Meditaciones. Ayudan a dialogar y a escuchar a Dios. Tienen lugar en la capilla y son dirigidas por el sacerdote.
Las meditaciones y charlas abordan:
El sentido de nuestra vida y los designios de Dios para la humanidad, nuestra vida a la luz de la Revelación de Dios, la Pasión de Cristo y el misterio de la Redención, la vida eterna, la familia y la vida cristiana, la oración y los sacramentos en la vida del cristiano y la grandeza de la vida ordinaria entre otros temas.
Por último
La Misa diaria es un elemento central del retiro y está prevista cada día para facilitar la oración personal y la reflexión. Todos son bienvenidos a participar. Podés hablar con el sacerdote para recibir un consejo adecuado a tus circunstancias particulares.
Durante el retiro hay abundante tiempo para la oración personal. Algunas devociones, como el Rosario, el Vía Crucis y la visita al Santísimo Sacramento, se realizan en común.
Cada día hay una charla destinada a ofrecer ideas prácticas sobre cómo vivir la vida cristiana en el día a día.